Branca
SabiduríaAunque las Hadas susurren, los sordos oyen sus sones pese a las ingratas voces del circundante clamor, nosotros no los oímos porque, llenos de codicia, sólo oímos la malicia que canta en nuestro interior.
Aunque las Hadas susurren, los sordos oyen sus sones pese a las ingratas voces del circundante clamor, nosotros no los oímos porque, llenos de codicia, sólo oímos la malicia que canta en nuestro interior.